“El fútbol es una especie de patrimonio cultural para el argentino”

Gran conocedor de la literatura sobre fútbol, el periodista Alejandro Apo dejó conceptos interesantes en una charla con elogios a Fontanarrosa, Sacheri, Maradona y Willington.
ALEJANDRO APO

Con su especial tono de voz narra de forma magistral los mejores relatos futboleros. Alejandro Apo, un gran divulgador de la cultura popular, que con su entonación trasladan a la imaginación a esos potreros que tanto amamos, y que los grandes escritores supieron describir. A propósito, el genial escritor mendocino Rodolfo Braceli supo describir a Apo como “el hombre que hace leer”. En consecuencia, en este ciclo de PENSAR EL FÚTBOL, no podía faltar. Un diálogo con distintos matices, donde este periodista de larga trayectoria, que tiene entre sus medallas ser el “descubridor” de Eduardo Sacheri, dejó conceptos futboleros muy interesantes.


- Como observador de la sociedad, ¿qué considera que es el fútbol para el argentino?
- El fútbol es una especie de patrimonio cultural para el argentino. Tiene que ver no solo con el juego, el reglamento, sino que también es un vehículo de ideas. (Alejandro) Dolina dice que en ese rectángulo caben infinidad de episodios y lo que describe el fútbol pasa la vida. Allí se ve la grandeza y la cloaca del hombre; y es verdad, ahí está la valentía, el coraje, la especulación, la falsedad, están todas las cosas del hombre y cuando digo que es un “patrimonio cultural”, es en general, porque no es solo un episodio donde se habla de la pasión que genera un equipo, es una forma de vida. Y como dice Braceli, con el cual hablaste, “de fútbol somos”. Yo soy un hombre de fútbol.

- Y a propósito de ser un hombre de fútbol, cuando era pibe y jugaba a la pelota, ¿cómo quién quería ser, de qué jugaba?
- Tuve un periodo de arquero, y el modelo era Carrizo, Gatti. Amadeo Carrizo ya era grande y Gatti aparecía. Pero en general terminé siendo un centrodelantero en un equipo de barrio, me gustaba mucho la definición. Hasta no hace mucho, ahora tengo 60 años y no puedo jugar, pero hasta hace poco jugaba y la pasión siempre tenía que ver con jugadores, equipos, la fascinación que generaba el fútbol en mi vida.
- Habla de delanteros, ¿coincide con el cuento de Juan Villoro que dice que el Cielo de los delanteros está lleno de pelotas de fútbol?
- No se si tan de la imaginación que tiene Villoro, ese intelectual mexicano, con el que hablo mucho y es un gusto hacerlo. Él dice una cosa que es extraordinaria. Dice que el juego sucede dos veces: una en la cancha, en la realidad; y la otra en la cabeza del hincha, y la pasión que ponemos y la visión que tenemos del fútbol. Pero me lo imagino al Cielo, ojalá vayamos, no con todas esas pelotas, pero sí con un lugar donde haya un buen espacio para jugar.

- En un diálogo con Villoro y en otro con el chileno Zúñiga, ambos coincidían que en Argentina es el lugar donde hay mayor literatura sobre fútbol con respecto a toda América Latina. ¿Cuál es su visión?
- Apareció mucho en el último tiempo. Pero en otro países también. Tengo mucha literatura paraguaya de fútbol, incluido Augusto Roa Bastos, por citar un autor. De México ni hablemos, en Brasil también, pensar en Rodríguez, muchísima gente. Pensemos en la historia de Tostao, Garrincha, están en buenas biografías y en esa maestría que tienen los brasileros de mezclar la ficción con la realidad. Los jugadores legendarios de la historia Brasil están descriptos con un enorme talento. Podemos nombrar a Bolivia también. Pero en Argentina hay una intensidad, porque la pasión es como en esos países, pero extendida a un territorio mayor.

ALEJANDRO APO 1

Apo fue comentarista en las transmisiones de Fútbol para Todos. Además publicó con Alfaguara el libro: “...Y el fñútbol contó un cuento”.


- Buscando literatura sobre fútbol en nuestro continente, descubrí y me maravillé con el uruguayo Carlos Abin. En nuestro país no hay mucha literatura de él, salvo en su libro “Y el fútbol contó un cuento”. Nos puede contar quién es Abin.
- Como cuentos de fútbol de Carlos Abin está el ejemplar Colgados del travesaño. Alfaguara los editó. Fue un embajador de Uruguay en Italia. Es un hombre que tiene como los rioplatenses una pasión mezclada con esa emoción que el fútbol genera, que es muy parecida a la que nosotros tenemos. Lo describe en esos cuentos que le decía, como en “Al ángulo superior derecho” que está en el libro que prologué, que es un gran cuento de fútbol, de barrio. Uruguay es... yo soy recontra porteño, pero cuando voy a Montevideo es Buenos Aires con siesta; o sino le doy una definición de alguien que describía las cosas mejor, Jorge Luis Borges; él decía que tenía “calles con luz de patio”.

- Nombró a Borges, que es hablar de lo mejor de la literatura universal. Y al hablar de lo mejor del fútbol universal pienso en Diego Maradona. ¿Quién sería el Maradona de la literatura sobre fútbol?
- Y lo nombro a Fontanarrosa. Porque es el que mejor describe la pasión-locura que genera el fútbol. No desde el intelectual, sino desde el pasional. Pero, además, con un ingenio que no todos tenemos. La descripción de algunos cuentos... como ese donde los hinchas eligen a un viejo cabulero que estaba mal de salud para llevarlo a una cancha el 19 de diciembre de 1971 es un poco enrostrar que nosotros somos capaces de hacer cualquier cosa para tirar un corner o un tiro libre.

- Lo pregunto siempre, pero también me gustaría su opinión. ¿Quién sería, entonces, el Messi de la literatura “futbolera”?
- (Piensa) Usted sabe que yo soy un maradoneano sin vuelta. Para mi los demás están lejos. Lionel es un jugador extraordinario. Y –hace otra pausa larga-, la segunda línea que yo considero, que no están lejos de la primera, podría ser Soriano, Galeano, Dolina. En esas expresiones contando, como Soriano, el fútbol chacarero en el penal más largo del mundo, es insuperable. Y se acopla un pibe que ya mostró su calidad, que es Eduardo Sacheri. Un pibe que nació en el año ’67, un hombre muy joven que ya fue distinguido con el Oscar. Es un hombre que se juntó con mi programa en algún momento y pudo generar esa carrera como escritor de éxito que nos enorgullece a todos.

- Y a propósito, para el gran público usted es una especie de “descubridor” de Sacheri. ¿Qué sensación le genera?
- Es porque publicó ese primer cuento que leí, “Me van a tener que disculpar”, pero es todo talento de él. Yo puedo leer mil cuentos, pero si no tiene lo que tenía él... Para mi fue un placer. Y siempre me da un cosquilleo de ternura ese hombre que me mandó una carta, y lo leí al aire porque lo vi muy bueno. Leí esa descripción del más grande jugador del planeta y sus alrededores, Diego Armando Maradona, y cuando terminé la gente empezó a llamar y preguntar quién era, si estaba publicado. Y no estaba publicado. Es un escritor que ya trascendió todo y mantiene la misma humildad. Una muy buena persona del cual siempre espero un cuento o una novela valiosa.


- Me acaba de decir que es un “gran maradoneano”. Por eso, le pido que me recomiende tres cuentos sobre Diego.
- Lo que pasa es que el mejor cuento sobre Maradona es su vida. Hace unos días se lo pude expresar a él por teléfono, y lo aceptó muy bien, con la humildad que tiene el Diego cuando se habla de este tema. Le dije: “es una falta de respeto que te comparen con otros jugadores”. Porque Maradona fue el mejor de todos. Pero “El arco de Noé”, de Braceli, “Me van a tener que disculpar”, de Sacheri, y “Los versos para Maradona”, de Héctor Negro, me parece que son tres saludos al gran Diego.

- En Córdoba tenemos un cordobés “adoptado”, pero es nuestro, Daniel Willington...
- Uh, sí... el Daniel. Un maestro del fútbol. La técnica que tenía, un placer. Hace unos días hablé, justamente, con Daniel, y me destacó a (Javier) Pastore. Otro jugador de ensueño. Estoy muy contento que Martino lo tenga en cuenta. Y me enojé mucho con Sabella porque no lo convocó. Con Willington hablamos mucho. Lo vi en Vélez y era señorial su juego. Esos cambios de frente, esa pegada, esa inteligencia para poner su habilidad al servicio del equipo. Hay grandes futbolistas, pero Willington fue un maestro.

(*) Entrevista rescatada de la desaparecida web de La Mañana de Córdoba. Fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2015.

Te puede interesar